Osteopatía

La osteopatía estructural se encarga de los componentes musculoesqueléticos de la disfunción.

Partiendo de una minuciosa exploración de la movilidad articular el terapeuta es capaz de elaborar un mapa de las disfunciones implicadas en la patología del paciente y de elegir aquellas técnicas manipulativas más adecuadas para cada caso.
Estos ajustes en la movilidad articular pueden producirse lejos de donde se asientan los síntomas del paciente pero el terapeuta experto es capaz de establecer una cadena de lesiones que se ha originado en otro punto distinto a donde aparecen los síntomas.
Existen además zonas clave o pivotes que suelen estar implicados en la mayoría de las disfunciones y que una vez ajustados contribuyen a una mejoría significativa en el estado de salud general del paciente.


Problemas que trata: dolores de espalda, alteraciones musculares, articulares, tendinosas, posturales...


La osteopatía visceral considera la fuerte influencia que tienen los órganos y sistemas o parte de éstos en la aparición y establecimiento de los problemas de salud.
 
Desde la perspectiva osteopática, las vísceras se relacionan entre sí a través de sus envolturas y están ancladas al sistema musculoesquelético a través de ligamentos y otras estructuras que les sirven de sostén físico, vascular y nutricional formando lo que en osteopatía se denomina articulaciones viscerales.
 
Como tales son susceptibles de ver reducida su movilidad o experimentar un cambio en la biomecánica articular que debe ser ajustado para devolver a dichas vísceras su perfecta funcionalidad.
 
Bajo la premisa de la unidad del cuerpo, es fácil comprender como una pérdida de la correcta ubicación y movilidad visceral puede desembocar en problemas funcionales de dicha víscera u otras con las que se relaciona. También es posible que deriven en problemas y dolores musculoesqueléticos que el paciente nunca habría atribuido a una disfunción visceral.
 
 
Las patologías viscerales que se pueden abordar con éxito: problemas de fonación, alteraciones respiratorias, hernia de hiato, gastritis, problemas digestivos, estreñimiento, colon irritable, incontinencias, patología del suelo pélvico, dolores menstruales, cansancio, bajo estado inmunológico…